Para evitar el impacto ambiental que generamos lo más efectivo es no consumir. No se trata de despojarnos de todo y vivir en la austeridad, pero sí de ser conscientes y consumir de forma responsable.
El progreso se asocia al consumo ilimitado pero hay que reflexionar, no dejarnos llevar por los impulsos, y ser consecuentes. Nuestros actos tienen consecuencias tanto para el planeta como para nosotros mismos.
Claves a tener en cuenta
- Hay muchas cosas que consumimos sin pensar (petróleo, energía, agua dulce, alimentos, etc) que son finitas, es decir que se pueden acabar un día.
- Se pueden hacer las cosas de otro modo, de una manera más sostenible, sin perder calidad de vida (dejar una luz encendida en un sitio cerrado, dejar un grifo abierto si no se está usando el agua…)
- Reflexiona antes de actuar, solo con pensarlo dos veces ya podemos ser mucho más sostenibles.
- Además, ¿por qué vas a hacer las cosas mal si las puedes hacer bien?
Consumo
Cada vez que compras tiene una repercusión y es que tu elección afecta al medio ambiente: productos transportados desde países lejanos que generan grandes emisiones de CO2, alimentos tratados con pesticidas que dañan los ecosistemas; afecta a los derechos humanos: condiciones de trabajo, etc.
A través del consumo tienes un poder enorme. Comprar o no comprar legitiman sistemas de producción o los destruyen. Si por ejemplo dejas de comprar una marca porque sabes que usan a niños en condiciones de semi-esclavitud para hacer sus productos, la marca dejará vender y por lo tanto de producir.
Usa tu poder de una forma inteligente. Entérate bien de lo compras, pregunta y elige con criterio, por tu bien y el de tu entorno.
Energía
Siempre se ha dispuesto de la energía de una manera muy sencilla por ello muchas veces no se tiene en cuenta de dónde procede.
¿Te has parado a pensar de dónde viene la energía? ¿Y las consecuencias que eso tiene?
No se trata de vivir a la luz de las velas, es más bien comprender que es un bien agotable y que tiene unas implicaciones: emisiones de CO2, centrales nucleares y sus consecuentes residuos radiactivos, extracción de petróleo, etc.
¡Evita el consumo innecesario!
Agua
Con el agua pasa algo parecido: tenemos la suerte de contar con agua limpia con tan solo abrir el grifo pero hay que tener en cuenta que cuando la dejamos correr y llega al desagüe deja de ser agua limpia, se contamina debido a los productos químicos y bacterias pasa a ser agua sucia.
Por ello ¡no derroches agua de manera innecesaria!
Residuos: ¿Por qué hacer una recogida selectiva y reciclar?
Como ya hemos dicho, lo mejor es reducir nuestro consumo, pero una vez generados debemos reciclar.
El hecho de separar los residuos permite que estos sean reciclados y eso se traduce en menos materia prima para crear nuevos.
Piensa que:
· Por cada tonelada de plástico que se recicla se ahorra media tonelada de petróleo.
· El vidrio tarda miles de años en degradarse sin embargo se puede reutilizar a partir de un proceso sencillo.
· Papel y cartón, por cada tonelada de papel se talan 14 árboles
De esta manera además se reduce la cantidad de residuos que van a parar al vertedero, que crean problemas de espacio y salubridad.
Movilidad:
Hay veces que se crean hábitos de falsa comodidad. Por ejemplo, ir al centro en coche significa: atascos, semáforos, encontrar aparcamiento, pagar el parquímetro, etc. ¿seguro que es más cómodo ir en coche? O es que no nos hemos parado a pensar lo que ello conlleva.
El transporte público puede ser una gran alternativa, y si hablamos de distancias relativamente cortas es más rápido moverse en bici que no genera emisiones de CO2. Además existen sencillos sistemas como el coche compartido.
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